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Ventajas de crear un círculo de lectura con tus alumnos

Publicada: 23 de julio de 2019

El verano es una época perfecta para planificar y diseñar nuevas actividades académicas con las que contribuir a que la experiencia de aprendizaje sea cada vez más personalizada y adaptada a las necesidades y medios formativos de los alumnos actuales. Trabajar modelos basados en su gestión de las percepciones, destreza tecnológica y nuevas normas de comunicación establecidas debe ser un requisito a tener en cuenta si queremos generar una interacción y compromiso entre alumno-profesor con el objetivo de mejorar la atención y resultado de los estudiantes.

Hoy no vamos a hablarte sobre nuevas prácticas docentes en el campo del aprendizaje de la lengua española con las que cautivar a cualquier audiencia a través de técnicas innovadoras y originales. Hoy vamos a contarte por qué algunos ejercicios prácticos como «el círculo de lectura» han sobrevivido como modelo de aprendizaje y por qué deberías utilizarlo en tus clases.

¿Qué se necesita para crear un círculo de lectura?

Para poder crear un círculo de lectura con tus alumnos solo necesitas: tiempo, una buena colección de libros y tener pasión por la lectura. Esta última cualidad no es determinante en todos los miembros de la actividad, pero desde luego deberá ser un objetivo subyacente a descubrir a medida que avance la práctica.

Como docente es muy importante que transmitas a tus alumnos cuales son para ti los objetivos de crear el círculo de lectura. Contagiar a todos los integrantes lo que esperas de la actividad, de quienes la desarrollan o lo que crees que pueden aprender a través de ella te ayudará a crear un hilo conductor común y a que todo aquel que participe pueda valorar de forma individual el grado de consecución de las metas planteadas de antemano.

¿Cuáles son las ventajas de esta técnica?

Mejora el aprendizaje de cualquier lengua. La lectura es -junto al contenido audiovisual- una de las disciplinas más recomendadas por los expertos a la hora de aprender un idioma extranjero. Gracias a ella, nuestros alumnos pueden descubrir términos, acepciones y significados propios de los diferentes contextos en los que se enmarque la palabra. Sin duda, un círculo de lectura fomenta la capacidad lectora de todos sus integrantes.

Facilita la especialización. Permite a los diferentes grupos de alumnos desarrollar conocimientos más profundos sobre una temática específica puesta en común y abordada desde diferentes perspectivas.

Fomenta la socialización y facilita la interacción entre alumnos y entre alumnos y docentes. Descubrir o plantear una temática interesante para los alumnos puede facilitar la interacción entre ellos y con el docente. Recomendar libros alternativos sobre un determinado tema o compartir tu opinión acerca de determinados pasajes o situaciones recogidas en la lectura puede ser un buen camino para intercambiar puntos de vista e información, mejorando así la comunicación e interacción dentro del grupo.

Ayuda a desarrollar el aprendizaje basado en el pensamiento. Proyectar situaciones, afrontar con éxito los problemas a los que se enfrentan los protagonistas de su novela favorita o tomar decisiones sobre situaciones específicas planteadas ayuda a que los alumnos puedan desarrollar destrezas y habilidades vinculadas al pensamiento. Estas habilidades, relacionadas con la capacidad de exposición y debate, pueden ser muy útiles a la hora de aprender una nueva lengua.

Esperamos que este artículo te anime a poner en práctica tu propio círculo de lectura, una actividad que cualquier grupo de alumnos agradecerá. Si te ha gustado esta entrada, síguenos en nuestras redes sociales para disfrutar de los mejores contenidos, trucos y consejos para alumnos y docentes de segundas lenguas.

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