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“Una vida en viñetas”

Publicada: 1 de marzo de 2018

Quien le iba a decir al Forges de 17 años que su ingenioso vocabulario iba a ser aplaudido, admirado, usado y querido por un país entero.

Ya hace más de 50 años que Jesús Hermida, por aquel entonces su jefe dentro de la incipiente TVE, presentó los dibujos del joven ante el Director del diario “Pueblo”. En ese momento, el humorista gráfico decidió cambiar su primer apellido al catalán pasando de ser Antonio Fraguas de Pablo al inigualable Forges. Su perspicaz humor y lenguaje siempre estuvo ahí, se pasaba los descansos en TVE dibujando, fue un hombre vocacional, tanto como si sus dibujos hubiesen nacido a la misma vez que él aquel 17 de enero del 1942 (Madrid).

Creció en una familia numerosa con 8 hermanos más él, para ser exactos, y nunca fue un buen estudiante aunque sí un gran lector. A los 14 años entró en TVE para trabajar como mezclador y fue en el año 1964 cuando publicó su primer dibujo para “Pueblo”. Su trayectoria ha sido tan larga como creativamente exigente pasando por algunos de los medios de comunicación gráfica de referencia nacional como “Diez Minutos”, “Hermano Lobo”, “El Jueves”, “El Mundo” y un largo etcétera.

Su polifacético perfil le llevo tanto a dibujar y crear un vocabulario propio como a dirigir películas, series de humor para televisión y a participar en radio de la mano de grandes periodistas como Javier Sardá.

Y aunque hoy este querido icono español ya no esté con nosotros nos ha dejado un enorme legado lleno de ocurrencias y de su marcado estilo, regalándonos personajes como “Cosma” y “Blasa” o el divertido matrimonio de “Concha y Mariano”.

Forges fue capaz de acercar la historia de este país tanto a aquellos que ya se dormían entre libros como los que no querían un tomo ni regalado. El rico vocabulario que creó hoy es tan suyo como nuestro. Palabras como las ya mencionadas “bocata”, “tocata”, “muslamen” y otras tantas como “pelamen”, “tontolculo”, “incrédibol” forman parte de nuestro lenguaje coloquial, usándolas día sí y día también.  Aunque el lado humilde del humorista aclaró en una entrevista en 2014 para el periódico “El País” que los términos “cubata” o “drogata” no eran suyos aunque a veces se le atribuían, siempre será el hombre que cogió las normas establecidas para la creación de palabras y las amplió para hacer de las suyas.

Muchas de las palabras “forgianas” ya están admitidas por la Real Academia de la Lengua Española, las demás quién sabe, mientras tanto las seguiremos usando para que nunca caigan en el olvido, ya que él nunca lo habría querido así. El dibujante jugaba con el lenguaje porque amaba y conocía ampliamente su lengua -de hecho, siempre fue un gran estudioso del español-. Gracias a su pasión consiguió más que aterrorizar a la RAE, ganársela, igual que hizo con el pueblo español y con toda la sociedad contemporánea que tan perspicazmente atacaba y que ahora le da las gracias por esos tan siempre gruesos y constantes dibujos que hoy son la historia de una nación.

Gracias Forges, tu legado es “incredibol”.

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