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El español y sus trampas para extranjeros

Publicada: 21 de enero de 2017

¿Sabías que un japonés pronuncia “mesasu” en vez de “mesa” o “abieruto” en vez de “abierto”? Sin irnos tan lejos, decir “limpiaúñas” para un esloveno es un auténtico suplicio. Son dos de los muchos ejemplos que nos podemos encontrar entre aquellos extranjeros que intentan hablar nuestro idioma pero que tropiezan con palabras que les cuestan más de lo habitual. 

No es una cuestión de torpeza, ni mucho menos, sino que tenemos que buscar el origen de esas dificultades en la fonética o la grafía de sus lenguas. Los hábitos en el uso de sus lenguas maternas, que luego tienen su prolongación en la forma en la que movemos los músculos de la boca, para poder pronunciar correctamente, a veces les llevan a auténticos callejones sin salida.

Un caso muy interesante es el de los japoneses acostumbrados a apoyar el sonido de una consonante con una vocal, aunque sea incluso en una combinación de dos consonantes o una consonante al final de palabra. Así, aparte de los ejemplos citados más arriba “carta” la pronuncian como “caruta” o “Madrid” como “Madorido”. Si queremos complicarles verdaderamente la vida, una buena opción es “despotricar” que para ellos sería algo así como “desupoturicar". 

Junto a la fonética, la grafía es otro de los grandes condicionantes a la hora de adaptarse a las reglas de otro idioma. En español, a cada fonema vocálico le corresponde una sola grafía, mientras que por ejemplo en inglés una misma letra puede representar vocales distintas. Nos encontramos con que nuestra “doble r” no existe en muchos otros idiomas, o que nuestra “h muda” no lo es por ejemplo para un anglo parlante, que la lee como una “j”.

Ni siquiera los italianos, que tienen un idioma similar al nuestro, se salvan de las trampas del español. Ellos lo pasan especialmente mal con palabras que llevan juntas “s” y “c”, caso de “piscina”, “ascensor” o “consciente”. En italiano su pronunciación está más cercana al “sh” inglés.

Podéis leer mucho más sobre todas estas curiosidades en este artículo de el diario El País.

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